Viajando en colectivo vi varias veces una escena que, estimo, ocurre frecuentemente. Alguien corre desesperado por alcanzar al colectivo al grito de: “paralo, paralo”. El chofer que en estos casos suele tener una extraña pero momentánea disfunción sensorial no llega a ver a la persona corriendo ni escucha sus gritos. Esto es sabido por todos y por eso el corredor de colectivos grita por lo general “paralo” y no “pare”, dejando en claro que espera que una tercera persona le solicite al conductor que detenga la unidad. Lo curioso del fenómeno es que en general nadie interviene y el colectivo emprende su marcha ante la mirada indignada del corredor.
En algunos casos sucede algo muy particular: el corredor llega hasta la puerta que se le cierra en la cara y logra cruzar una mirada con el último pasajero que ha subido que se encoge de hombros como diciendo: “que querías que hiciera?”, la respuesta a esta pregunta es muy sencilla: “quería que lo pararas”.
No se por que esto es así, pero para aquellos que tienden a deificar este tipo de comportamientos sociales les cuento que en las hermanas tierras de Bolivia difícilmente esto ocurra ya que todos los pasajeros harían un escándalo si el ómnibus intentase zarpar sin algún pasajero a bordo.

1 Dicen:
Sos un resentido
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