El veto presidencial a la ley de presupuestos mínimos para la protección de glaciares 20 días después su sanción, instaló el debate en torno al grado de responsabilidad de las empresas mineras que sacan el 80% del material de la cordillera, en zonas de glaciares. El proyecto ha vuelto a ser aprobado por la comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados y si vuelve a ser sancionado deberá ser promulgado como ley.
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El decreto 1837/2008, que veta la ley, dice que no se puede prohibir la minería en glaciares porque “se daría preeminencia a los aspectos ambientales por encima de actividades que podrían autorizarse y desarrollarse en perfecto cuidado del medio ambiente”. La presidenta Kirchner explicitó así la superposición de intereses ambientales y mineros y dejó en claro para qué lado pretende inclinar la balanza.

Otro argumento del ejecutivo fue que la protección ya estaba contemplada en la ley general del ambiente. “(La Presidenta) confunde una ley marco, que generaliza, y una ley de detalle. Si fuese cierto tendrían que haber vetado todas las leyes ambientales” explica Antonio Brailovsky, reconocido autor de temática ambiental y ex ombudsman, y agrega: “Hay otro error de aplazo cuando dice que una ley de presupuestos mínimos no puede prohibir. La de bifenilos policlorados (PCB) los prohíbe en todo el país, no dice que se haga lo posible por evitarlos, tampoco la vetó”. El decreto también sostiene que la inclusión o exclusión de glaciares en el inventario, que la ley prevé crear, puede interferir en la demarcación del límite con Chile, sin embargo ese país ha inventariado los glaciares sin problemas.
La minera Barrick Gold sería la más perjudicada si se aprobase –y aplicase- este proyecto: tiene la mina Veladero en funcionamiento hace dos años y lo primero que hicieron para acceder al lugar fue destruir el glaciar Conconta en la reserva sanjuanina de San Guillermo, lindante con el otro proyecto de la multinacional, el complejo minero chileno argentino Pascua Lama.
“Esta empresa no tiene vergüenza, el primer informe de impacto ambiental de Pascua Lama omitía la existencia de tres glaciares -Toro I, Toro II y Esperanza- en la zona de explotación. Luego de la denuncia de vecinos chilenos, Barrick contesta que se despreocupen porque los iban a trasladar al glaciar Guanaco. Lo que no dicen es que trasladar un glaciar es que no exista más como tal y tampoco explican qué sucede con los glaciares de roca, que no vemos”, señaló Javier Rodríguez Pardo, referente de Sistemas Ecológicos Patagónicos y miembro de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE).
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